Historia

La población surge como punto de intersección de dos cañadas para la trashumancia del ganado que se cruzaban, una ruta que iba desde Burgos hasta Murcia y la que enlazaba Cuenca con Extremadura. Además era el centro de una red pecuaria local que comunicaba Ciruelos, Yepes, Huerta de Valdecarábanos, Ocaña y Dosbarrios.

Probablemente el poblamiento ininterrumpido se deba a las repoblaciones impulsadas por Alfonso VII a partir de la victoria contra los moros en la batalla de Ourique (1138), debido a que el primer texto en que se habla de Cabañas es la donación que este rey hace del pueblo al Concilio Sancti Michelli en 1150.

A partir de aquí quedará vinculada a la Iglesia, primero dependiente del Monasterio de Silos (1190-1213) y luego del Arzobispado de Toledo al ser comprado por Rodrigo Ximénez de la Rada, Arzobispo de Toledo en 1213. En 1477 adquiere la dignidad de villa aunque sigue dependiendo del Arzobispado.

En 1565 es vendida a D. Pedro Fernández de Bustos, caballero de Santiago, quien cambiará el nombre de la población por Villafranca de Bustos. En 1595 sus herederos la venden a Luis Gaytán de Ayala, regidor de Toledo y señor de Bujarazo, que volvió a cambiarla el nombre por Villafranca de Gaytán, quien en 1624 se convierte en conde de la misma por gracia de Felipe IV. En 1657 es confiscada por la Hacienda Real por impagos, aunque la familia Gaytán mantuvo el título de conde de Villafranca de Gaytan, y vendida a Diego Noriega Poasa, caballero de Santiago y regidor de Madrid, quien la venderá un año más tarde a Manuel Pantoja de Alpuche, caballero de Calatrava y miembro de la Real Hacienda, que le devolvería el nombre original de Cabañas junto a Yepes de donde procede el actual Cabañas de Yepes.